
UNESCO · Patrimonio de la Humanidad
La Medina de Tetuán
Un corazón andalusí vivo entre historia, espiritualidad, artesanía y memoria
La medina de Tetuán no es solo un casco antiguo. Es un espacio vivo donde la historia, la espiritualidad, la artesanía y la vida cotidiana siguen entrelazadas. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, conserva la huella andalusí más auténtica del norte de Marruecos.
Por qué es especial
Herencia andalusí
Refundada en 1485 por familias andaluzas, su trazado, patios y oficios conservan la huella viva de al-Ándalus.
Patrimonio vivo
UNESCO la reconoce desde 1997 como una de las medinas mejor conservadas del Magreb, con siglos de vida ininterrumpida.
Puertas y murallas
Siete puertas históricas articulan el acceso a un recinto amurallado que delimitó la vida de la ciudad durante siglos.
Zawiyas y espiritualidad
Las zawiyas conectan barrios, memoria y fe. Son centros espirituales que han dado forma a la identidad de cada rincón.
Artesanía tradicional
Zellige, yesería, madera tallada, cuero y tejidos: oficios transmitidos de maestro a aprendiz durante generaciones.
Rincones con memoria
Cada callejón, cada puerta, cada fuente cuenta algo. La medina es un libro abierto para quien sabe mirar despacio.
Lo imprescindible

Bab Okla
Una de las puertas más bellas y emblemáticas de la muralla histórica.

Kasbah
La fortaleza fundacional de Sidi al-Mandri, mirador sobre toda la medina.

Mellah
El antiguo barrio judío, testimonio de la diversidad histórica de Tetuán.

Zocos
Mercados tradicionales organizados por gremios, con siglos de actividad comercial.

Zawiyas
Centros espirituales que conectan fe, barrio y memoria colectiva.

Artesanía
Zellige, madera, yesería, cuero: el saber artesanal vivo de la medina.